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DESCUBRIENDO POLONIA. ENTRE EL ESTE Y EL OESTE (2ª Parte)

El siguiente destino fue Torun, ciudad medieval situada en las márgenes del río Vístula fundada por los caballeros Teutónicos en 1233. Es el  lugar de nacimiento del astrónomo Nicolás Copérnico.

Allí  también se puede ver la mayor concentración de arquitectura gótica de Polonia. Debido a sus valores urbanísticos y arquitectónicos, tiene fama de ser una de las ciudades más bellas de Europa.
Tras pasear por la mañana la ciudad, y visitar la casa museo de Copérnico, llego la hora de comer. Nos decantamos por KARCZMA SPICHRZ  ZAPRASZAMY, el restaurante de un Hotel, que se encuentra en una de la entradas de la fortificación, que guarda la ciudad desde el río.
El local es un lugar pintoresco, con una decoración muy tradicional, con músicos que amenizan las veladas y hasta una noria de agua en su interior.

También cuanta con una pequeña terraza exterior que es donde nosotros decidimos comer. La cocina es tradicional polaca y sus especialidad son las carnes y salchichas a la brasa.

Pedimos una ensalada, una carne guisada con verduras y un steak tartar.


Este último nos los presentaron en una tabla, con todos los elementos separados, dispuestos para que el comensal, lo confeccionase a su gusto. Me dispuse a mezclar los ingredientes, y a comprobar que lo que estaba comiendo era uno de los platos más ricos que había probado. Un espectáculo para los sentidos.


También degustamos parte de una salchicha de  un metro de longitud, que pidieron otra de las parejas que nos acompañaban. Muy especiada, como es costumbre en esta parte de Europa.
No pedimos postre, porque el bus nos esperaba, y la comida se nos había alargado bastante, ya que el servicio fue amable, pero bastante lento. A tenerlo en cuenta si andáis con prisa.
Cogimos el bus rumbo a Poznan. Antes de alojarnos en el Hotel, donde cenaríamos un menú buffet, aceptable sin más, realizamos la visita al centro histórico. El punto final del recorrido fue la antigua plaza del mercado, la más emblemática de la ciudad.


Se encuentra rodeada de llamativas casas de fachadas coloreadas, de estilo gótico, renacentista y barroco, construidas por la antigua burguesía de Poznan, muchas de ellas con emblemas o decoraciones llamativas. La Plaza es cuadrada, con una fuente en cada esquina y el bello edificio del Ayuntamiento, en el centro. Aquí, cada mañana a las 12 horas, dos cabritos salen de la torre del reloj y chocan sus cuernos doce veces para anunciar el mediodía. Parada imprescindible para los turistas, nosotros lo tendremos que contemplar en otro viaje. Nos gustó tanto la arquitectura, como el ambiente de esta plaza, que después de la cena, decidimos salir para contemplarla por la noche y de paso tomar unas cervezas en una de sus terrazas.

Si por la tarde nos pareció espectacular, por la noche, iluminada, nos encantó aún más. Con una luz tenue, y el bullicio de la gente disfrutando de una bonita velada, la plaza se transformaba y te invitaba a hacerte partícipe de ese jolgorio.
Pero…no podía ser, después de tomar un par de tragos y volver a contemplar y sacar más fotos al paisaje urbanístico, decidimos volver al hotel, que nos quedaban dos días muy intensos de viaje.

La mañana del penúltimo día de nuestro periplo por Polonia, nos trasladamos a Wroclaw, una visita rápida con guía local, ver la Plaza del Mercado, donde como curiosidad, se encuentran diferentes estatuas de 11 gnomos, distribuidos  por sus rincones y que te animan  a buscarlas.

También pudimos contemplar su majestuosa catedral y algún edificio más.


Tras este pequeño alto en el camino, pusimos rumbo al Campo de Exterminio de Auschwitz. Antes de entrar, parada en uno de los restaurantes que se encuentran allí, para comer y coger fuerzas. No había muchas opciones, teníamos la hora programada con la guía oficial, que nos iba a enseñar el campo, así que nos apuntamos al grupo que tenía pensión completa y comimos su mismo menú. Ensalada, carne y un pequeño postre, comida rápida y  ligera, y corriendo a la puerta a esperar nuestro turno de visita. Un minuto antes de entrar en plena cola, empezó a diluviar, aquello se convirtió en un caos, y a pesar de chubasquero y paraguas, nos calamos enteros. Menudo augurio, antes de pasar por la puerta de entrada con el famoso lema “Arbeit macht Frei” (el trabajo os hará libres).


La visita, es de estas que te deja desencajado, no te apetece hablar, solo contemplar y no perder detalle de lo que narraba a través de los auriculares, la guía, según íbamos caminado el grupo en fila por distintos barracones.

Pasa muy deprisa, es quizás luego, cuando llegas al hotel o a tu casa, revisas las fotos y comentas con tu pareja, cuando en realidad te das cuenta lo que ese lugar representa, y hasta qué punto puede llegar la maldad humana. Una reflexión, para que esto no vuelva a ocurrir.
Salimos del campo a última hora, ya cerraban y poco fue el tiempo que nos dejaron para observar por nuestra cuenta todo lo que encierra Auschwitz, el mayor centro de exterminio del nazismo.

Llegamos ya de noche cerrada al Hotel de Cracovia, el Mercure Kraków Stare Miasto, un hotel muy moderno, bien situado, al lado del centro histórico de la ciudad y de la estación central de trenes y autobuses. Sin darnos tiempo ni a deshacer la maleta, nos dieron órdenes para que nos acercásemos al comedor para la cena, que nos tenían ya preparada.


La cena, fue la mejor de las ofrecidas por la agencia, muy bien cocinada y presentada. No nos dieron opción de elegir, pero más que satisfechos con lo que comimos.
Ya solamente nos quedaba el último día en nuestro viaje, pero también al más interesante e intenso por la cantidad de información y lugares que visitamos.

Por la mañana estuvimos disfrutando de las bellezas que tiene el Centro histórico de esta ciudad,  su Castillo, La Gran Plaza del Mercado donde se encuentran  la Torre del Ayuntamiento, la Lonja de Paños y la Basílica de Santa María, donde destaca especialmente su retablo de madera, del siglo XV, de 12 metros de longitud, con más de 200 figuras talladas, considerado el más grande de toda Europa.


Por la tarde, viajamos al otro lado del río a visionar el Barrio judío, la Plaza de los héroes, donde se seleccionaba a los judíos que iban a ser transportados al campo de concentración y en la actualidad se encuentra el monumento de las sillas, un homenaje financiado por Roman Polanski, y la fábrica de Oscar  Schindler, lo que nos volvió a recordar las atrocidades que cometieron los nazis en éste y en otros lugares.

Por último nos quedaba uno de los lugares más espectaculares que puedes encontrar en la afueras de Cracovia,  las Minas de sal de Wieliczka, imprescindible su visita, por algo fue uno de los primeros monumentos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO. La ruta turística trascurre por  3,5 kilómetros de corredores a lo largo de los cuales se pueden ver infinidad de galerías con diferentes esculturas y bajorrelieves realizadas por los mineros con bloques de sal.

El recorrido termina en la más espectacular,  la Capilla de St. Kinga, una impresionante sala de 54 metros de longitud que cuenta con una exquisita decoración realizada sencillamente a base de sal y en la que puedes reservar para tu boda u otro evento que quieras realizar en ella.

Al término de este intenso día, todavía nos quedaba una oportunidad, para poder degustar las especialidades de la cocina polaca, quedaba disfrutar de nuestra última cena que compartiríamos con una parte de los viajeros con los que habíamos realizado este tour.  La elección fue en el restaurante OLD TOWN RESTAURANT WINE & BAR.
El establecimiento, está especializado en cocina polaca. Nosotros queríamos probar la sopa “zurek”, la sopa polaca más tradicional,  una sopa de verduras con productos del cerdo, cuya característica principal es que  la masa de harina de centeno fermentada que se le incorpora en la cocción le aporta su sabor ácido y su textura ligada. Se presenta dentro de una hogaza de pan.


Como este día había llovido mucho y la temperatura era baja, nos decantamos por esta elección. Sopa, diferente a la que estamos acostumbrados, pero que nos resultó muy agradable. Especiada, pero suave.

También elegimos una costilla  de cerdo asada con patatas, para compartir. Antes de servirnos los platos nos trajeron de aperitivo un paté de carne de cerdo con tostadas de pan para acompañar. Sabroso, pero bastante grasiento.
Esta vez sí que pedimos postre, ya era el último día y no teníamos que coger ningún bus, ni salir corriendo a visitar nada más. Probamos dos, ambos deliciosos.
Al terminar nos agasajaron con una ronda de chupitos de licor de manzana y canela que elaboran ellos mismos. En general, muy buena relación calidad, servicio y precio, algo más caro que otros sitios que comimos, pero bien. Como curiosidad, solo nos pasó en este establecimiento, el servicio no está incluido en el precio, por lo que tuvimos que dejar una propina.
Al salir, parte del grupo nos dirigimos al hotel andando, no queríamos irnos sin dar una vuelta de noche por la Gran Plaza y despedirnos oyendo al trompetista tocar, desde la torre más alta de la Catedral.

Ésta, es una de las atracciones turísticas que guarda Cracovia a los visitantes, oír todos los días, a cada hora, tocar a un trompetista una melodía, en honor a un vigilante asesinado por una flecha durante un asedio a la ciudad, mientras hacía sonar su trompeta para avisar a los ciudadanos (por eso la canción se corta de repente). Como colofón a esta estancia, acabando todos juntos saltando en el centro de la plaza, saludando al trompetista, mientras tocaba. Y….voilà, éste nos correspondió. Un bonito final, que entre otras anécdotas, nos dejó una gran sonrisa, que permanecería con nosotros durante varios días.
Como resumen de este viaje con agencia, decir, que nos gustó mucho Polonia, volveremos seguro a visitar con mucho más tiempo alguna de sus ciudades. Respecto a la cocina, por lo poco que pudimos degustar, muy buena calidad en la carne y verduras, y bastante que desear en los pescados. Sabrosas las sopas, guisos de cuchara, y las carnes a la parrilla. De los postres, aunque catamos pocos, lo que pudimos ver en los restaurantes y en los escaparates, bastante variedad y calidad. El precio, barato si lo comparamos con nuestro país. Bebida: buena cerveza y buen vodka, y lo que más disfrutamos, refrescantes limonadas, para paliar el calor que hacía estos días de verano.
Lo dicho, habrá que ir preparando la maleta para volver, nos hemos quedado con ganas de más.

*DIRECCIONES*

TORUN

KARCZMA SPICHRZ  ZAPRASZAMY:  Mostowa 1, Torun 87-100, Polonia

CRACOVIA

OLD TOW RESTAURANT WINE & BAR:  Ulica Swietego Sebastiana 25, Kazimierz, 31-050 Krakow

HOTEL MERCURE KRAKÓW STARE MIASTO:  Pawia 18 B, Cracovia 31-154, Polonia

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