Restaurantes

VALENCIA, DISFRUTANDO DE SU LUZ Y SUS ARROCES (2ª parte)

*El cuarto día, teníamos nuestra primera escapada y una de las más esperadas. Íbamos a visitar la Albufera, el mayor lago dulce de España, que inmortalizó Blasco Ibáñez en Cañas y Barro. Está al lado de la Ciudad de Valencia y se va fácilmente en bus urbano.
El día anterior habíamos visitado el museo del arroz, próximo a la Malvarrosa y nos habíamos empapado  de la historia de su cultivo en la zona. La Albufera está rodeada de campos donde se cultiva este cereal.

Estos días estaban en barbecho y no pudimos observar sus campos inundados o florecidos que habría sido lo bonito. Aprovechamos la estancia en el pueblo del Palmar, para realizar una visita guiada de la zona, que además de informarnos más sobre el cultivo del arroz, nos dieron un paseo en barca por el lago y nos enseñaron otro atractivo de la zona, la pesca de la anguila. Ya las habíamos visto en los acuarios que tienen en algunas de las pescaderías del mercado Central de Valencia. Deciros que con este pescado se hace uno de los platos más típicos de la zona el “all i pebre”, (ajo y pimentón), el cual,  no nos podíamos ir sin probarlo.

Y para ello, reservamos en la Arroceria Maribel.


El plato estaba muy rico, aunque hay comentarios para todos los gustos sobre el sabor de este pescado, la verdad es que a mí me encantó. Me gustó mucho el aroma que le dá la anguila al plato, así como la textura de la grasa y de la gelatina que tiene. Tanto nos gustó, que cuando llegamos a casa lo tuneamos, como podéis ver en nuestra Web, con caballa (aquí, la anguila es muy difícil de encontrar).


También probamos, un esgarraet con mojama (hortalizas  de la huerta asadas, coronadas con el jabugo del atún),

unas clóchinas al vapor (unos mejillones pequeños típicos de la zona y con mucho sabor),

y un calamar a la plancha espectacular. Un sitio parar repetir. No pudimos probar sus arroces, especialidad de la casa, pero a la vista de lo que contemplamos en las mesas, abarrotadas de comensales degustando sus paellas, seguro que todas estaban buenísimas.

*El quinto día, era domingo y habíamos quedado en Cullera con una amiga de mi mujer. Cullera es un pueblo costero muy turístico, está a media hora de Valencia en tren de cercanías. No pudimos tener mejor anfitriona. Es un municipio amplio y con muchas zonas interesantes que visitar, el Castillo, la cueva Museo del pirata Dragut, la playa del Dosel o el Lago Estany (la pequeña Alfufera de Cullera)….  , por lo que si no vas en coche y no sabes, te perderás gran parte del atractivo de Cullera.

En este pueblo comimos en el paseo marítimo, abarrotado estos días de gente dispuesta a disfrutar de sus arenales. Nuestra anfitriona había reservado en el restaurante de cocina de vanguardia, Eliana Albiach, un menú de 30 €,  compuesto por 4 entrantes, principal, postre, bebida y café.


De entrantes, nos pusieron, el aperitivo “Eliana Albiach”, quisquillas cocidas en agua de mar, super sabrosas, trufa de foie en su terruño, y huevos rotos con patatas, un clásico que siempre gusta, cuando como aquí, está bien hecho.

De principal pedimos todos, el arroz con bogavante, langostinos y verduritas de temporada.

Exquisito, un arroz cremoso con una explosión de sabor, muy bien conseguido. Un acierto.

De postre “Café, cacao y flan líquido”, sabores caseros con un toque actual. Para rematar nos sacaron un café con unas pastas. Todo de “10”, no se puede pedir más, excelente comida y excelente compañía. Un sitio que te recomendamos si visitas Cullera.
Desde aquí, Cathy, volver a darte las gracias, por todo lo que hiciste por nosotros, para pasar un día maravilloso en tu pueblo.

*Los dos últimos días comimos en el mismo restaurante Los Gómez Taberna, muy cerca del bonito edificio Correos. El lunes era fiesta y en el Centro se notaba bastante, locales cerrados y otros abarrotados de turistas. Por casualidad pasamos por este establecimiento y como estábamos bastante cansados decidimos entrar. Su lema es “una cocina sincera, sencilla y siempre centrada en el producto”. Tiene un menú diario por 15,90€, que pasa a ser de 19,90€ los fines de semana, fiestas, y noches. Cuando nos presentaron el menú, dijimos, demasiadas cosas te ofrecen para poder elaborarlas con esmero. Pues nos confundimos, el local cumple con su lema, una cocina sencilla, con sabor y buen producto.

Nos lo demostraron con los entrantes, berenjenas en tempura con soja y miel, deliciosas, con ese toque árabe. Habíamos probado este plato en Granada, pero estaba igual de bueno o más rico.

Una sartén de habitas baby con ajos tiernos, salchichón ibérico y huevo de corral. Buen producto, receta sencilla bien trabajada.


De principal, pedimos el lomo de bacalao al horno con muselina y pisto valenciano. Escaso de pisto pero muy buen punto del pescado. De postre, tiene un carrito con multitud de tartas caseras, como las buenas y antiguas tabernas de comida. El camarero nos lo puso al lado y empezó a enumerar cada una de ellas.


El último día. Como salíamos por la tarde hacia el aeropuerto decidimos comer en el mismo sitio, que está cerca del apartamento.

Esta vez pedimos para despedirnos de Valencia, un arroz meloso con secreto ibérico y setas. Buena elección, sabroso, diferente, y perfecto para terminar por nuestro particular peregrinar por el mundo de los arroces valencianos.

*Antes de terminar recomendaros dos sitios imprescindibles para los amantes de la gastronomía. El principal el Mercado Central, uno de los mercados cubiertos más grandes de Europa.

Un sinfín de puestos de frutas, carnes y pescados con el mejor género. Calles anchas  donde podemos pasear sin dificultad, a pesar de estar inundadas de turistas que fisgonean o locales que se surten de los mejores productos para su despensa. Yo me quedaría horas y horas contemplado estas maravillas de la naturaleza. No faltan en el recinto, locales adaptados al turisteo donde se pueden comprar, zumos, frutas cortadas y envasadas en vasos, o la típica horchata o la bolsita de chufas. Pero sobre todos ellos destaca el local de Ricard  Camarena. Inspirado la Boqueria de Barcelona, este Chef valenciano, ha abierto un pequeño establecimiento donde poder degustar maravillosas tapas. Nosotros solamente pudimos acudir un día a ver el mercado, ya sabéis días de fiesta cerrado.  Y cuando nos acercamos al establecimiento de Ricard, estaba a rebosar, era muy difícil acercarse a la barra. Nos fue imposible esperar un rato a que se  despejase, por lo que es de esas cosas que hemos dejado para otra ocasión que regresemos.

Por último,  no dejéis de probar una buena horchata con sus correspondientes fartons.

Hemos probado bastantes y la que más nos ha gustado es “Orxata Daniel”,  tiene un establecimiento en el Mercado de Colon.

Otro mercado que tenéis que visitar, éste no es un mercado de abastos, se ha transformado como lugar de acogida de restaurantes, cafeterías y demás establecimientos gastronómicos.

También podéis visitar la Horchatería Santa Catalina, la más antigua de la ciudad, pero más por el bonito local, lleno de encanto y de recuerdos, que por su horchata.

Cuando llegamos a Valencia, vinimos con un concepto muy equivocado. Nos habían comentado, que aquí, las paellas no tenían calidad, y que la horchata era una bebida muy azucarada, sin más.
El problema es el de siempre, en solo haber probado la mala calidad que tienen la mayorías de las horchatas envasadas, que te encuentras en los supermercados, nada que ver con las artesanales que hemos probado nosotros. Eso sí, mucho más caras, pero merece la pena.
Igual comentario con las paellas, nosotros estamos en contra de esas franquicias que proliferan por todo los Centros de las grandes Urbes, que hace que a veces no sepas muy bien dónde estás. Tabernas de pintxos vascos, que nada se parecen a los elaborados en lo Viejo de Donosti, puro espejismo. Italianos, de pastas y salsas ultraprocesadas, paellas que parecen hormigón armado, …, etc.
Nosotros sì hemos disfrutado de las paellas en Valencia, nos vamos con muy buena sensación, por eso os recomendamos estos restaurantes. No os dejéis engañar por la publicidad, hay que pagar un poquito más, pero merece la pena. A ver si entre todos, logramos salvar los buenos restaurantes del centro de las ciudades y que no nos invadan más franquicias, de mala calidad.

 

DIRECCIONES

Arroceria Maribel
Calle Fco. Monleón,  5
El Palmar · 46012 Valencia

Eliana Albiach
Calle de Joan Peset Aleixandre, 2,
46940 Cullera

Los Gómez Taberna
Calle Correos, 10,
46002 Valencia

Horchatería Daniel
Mercado de Colón
Calle Jorge Juan s/n
46004 Valencia

 

 

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